Actualidad, o no, de la Sociedad Local Deportiva de Cazadores "Risco del Prado" de Carrascalejo

martes, enero 22, 2008

Cuando no hay nada que contar

Lo siento, he descuidado mi compromiso semanal, oh!! Bueno, la verdad es que no tengo mucho que contar esta semana. Aún no sé si lo del sábado salió bien o mal. Según sangre no muy allá, aunque un ternerito tiernecito hubiera encajado bien una del 30-06 y el estómago seguro que lo hubiese agradecido. Por otro lado he oído que los del pueblo mataron tres guarros y un venao, que no está mal de ser cierto. Desde otras vocas me ha llegado que solo una jabalina, en fin, que nos ganamos a pulso la fama de mentirosos que tenemos.

Lo del Planchón es interesante si se da como este año, me gustan mucho esas manchas, pero ha tenido años muy flojitos. Pero esto es la caza, nunca se sabe.

En fin, como no estoy muy lúcido, os dejo un video de unos insensatos “yankis” haciendo el cabra (¡cómo no!). Fijaos en el rebote de la bala, “pa’bernos matao”.



El sábado que viene despido la temporada montera, salvo sorpresa de última hora. Habrá que poner un bonito broche.

Acordaos de los pobres cachorros, están buscando una familia que los mime.

Cartu, he puesto el anuncio de tu escopeta, da más datos sobre la misma, a ver si es posible colocarla. Quiero un 20% del valor de la venta, eh!!

lunes, enero 14, 2008

Pendolillas II

Lunes 14 de enero, 12:45 de la mañana: ¿Qué es eso que oigo? ¿Qué tengo metido en la cabeza? Parece el sonido de un río, ¡¡es el sonido de un río!! ¡¡DE GUALIJA!! ¡¡¡Sal de mi cabezaaaa!!! Qué locura, no me vuelvo a colocar al lado de un arroyo. A las dos de la tarde estaba totalmente atronado. Alvaro y yo teníamos que hablarnos a voces, hasta los puestos que estaban en la armada de la sierra nos oían y nosotros apenas apreciábamos un susurro. Al no poder oír sonido alguno, salvo el puto agua, teníamos que andar con los ojos pegados a la barrera de enfrente, y allí seguirán, madre mía, qué dolor de ojos agarré.

“Se va a sortear la armada de Gualija, el postor es este señor (olé), Dani” Y yo levantando la manita para que me viera el personal, sólo éramos cuatro puestos así que pronto dispuse a la gente y salimos rápido, sin demora. No había tiempo que perder ya que se tarda bastante en llegar, hay muchos kilómetros que recorrer por carril. Bajamos con los coches hasta el curso de Gualija, lo cruzamos como pudimos, los puestos estaban al otro lado para tener un mejor tiradero y cubrir más campo, ya que entre cuatro cerrábamos una armada que normalmente ocupan nueve puestos. Coloqué al uno, dos, yo iba al tres y bajé a poner al cuatro, lo de siempre, vamos. Delante nuestra teníamos un cerro bastante alto cubierto de monte hasta la mitad de la ladera, un poquito hacia la derecha bajaba un regato cerrado de monte flanqueado por otro cerrete totalmente enmontado, sin visibilidad alguna. El puesto estaba a la sombra y la noche anterior había caído una tremenda helada, así que los pies se nos quedaron como témpanos de hielo en poco rato.

En algún momento debió comenzar la montería y a veces parecía que se oía algún tiro. En lo alto del cerro comenzaron a revolotear rabilargos y zorzales, cuando, de repente, una mancha negra entre el monte. Me encaro, por el visor le veo, ya no le veo, ahora sí, ya no, otra vez, se tapa de nuevo, otra ¡¡PUM!! Imposible, no se descubría, aún así le disparé, cosas más raras se han visto oiga. En ningún momento tuve una ocasión clara de tiro, porque había mucho monte, además la dirección que llevaba indicaba que en pocos metros se guardaría en lo más espeso y ya sería imposible que me diera otra oportunidad.

Bueno, ¿qué le vamos a hacer? Por lo menos ya no nos vamos sin verlos. El agua continuaba con su monótono concierto, el monte en el mismo sitio y, de vez en cuando, algún ruido parecido a un tiro. Así andaban las cosas cuando aparecieron dos manchas amarillas entre el monte, uy, los perreros. Seguramente habían llegado con las habituales voces pero nosotros con la cabeza ya, como un bombo ni nos enteramos. Traspusieron, los perros nos metieron un vareto al puesto y al rato de vuelta. Antes de que llegaran a nuestra altura el del cuatro se lía a tirascazos, hasta cuatro, para matar una jabalina. De esa misma piara se descolgó un marrano hacia mi tiradero. Por la parte sucia del testero asomó con intención de cruzar el río pero antes de salir a lo más claro se quedó parado. Le veía bien, entero, hasta las pezuñas, apuntado estaba cuando me dio por pensar que si le dejaba cumplir se metería entre los zapatos, así lo hice, pero no él. Cambió la dirección que traía y decidió que por lo más sucio iría más seguro. Y no se equivocó, provocó mi fallo con eso de no querer salir del monte. ¿Pero qué los pasa a los bichos estos? ¿Los han dado vitaminas para la inteligencia? Con la trocha que tenían de cruzar de un lado a otro y ninguno la cogía. Seguramente hubo chivatazo de que yo iba a estar allí y se acojonaron, otra explicación no encuentro. Aun tirándole entre el monte le apunté bien, bueno, eso me pareció, pero también se fue. El caso es que los perros que traía detrás se le echaron encima, síntoma de que aminoró el paso, ¿Por qué lo ralentizó? Pues es posible que le tocara, pero no fui al tiro, así que...

Había pasado mucho rato desde que los perros se fueron de vuelta hacia la recogida, pero como no oíamos nada me bajé hasta el cuatro para saber si ya habían comenzado a tocar las caracolas. Por primera vez en el día los oí animando a los perros, seguramente lo hicieron durante toda la mañana pero, no os engaño, no oíamos nada. Como no habían recogido volví al puesto y a los cinco minutos cruza un guarro fuera adentro de la mancha. Se me ha olvidado comentar que los de Castañar de Ibor estaban cazando la mancha que pega con lo nuestro, no sé cómo se permiten esas cosas pero ahí estuvimos. El bicho era pequeño, yo era consciente del tamaño, pero tenía que desquitarme, a lo mejor no está bien, pero en ese momento es lo que pensé y así lo hice, según subía por la ladera un tirito y al suelo.

Y eso es todo lo que dio de sí el día en el 3 de Gualija. No tengo ni fotos del macareno, y lo tiernecito que estaba...

Os dejo, eso sí, alguna que me han pasado de la cacería de perdices, por fín. Más concretamente de la cuadrilla de “los no tan jóvenes”.


QUÉ GUAPETES, OYE

martes, enero 08, 2008

Año nuevo

Bueno chic@s, de vuelta a la cruda realidad. Para mí no es tan dura como para algunos de vosotros ya que no he disfrutado de vacaciones en toda la Navidad. En estos días hemos asistido a la jornada de perdices que todos esperábamos ansiosamente. Nuevamente la cuadrilla de “Los Fantasías” demostramos nuestra superioridad abatiendo más piezas por cazador que cualquier otra. Podemos destacar a Miguel (yerno de Lea) con catorce piezas y a Danielooo (yo) con nueve. Toda la mañana de ala, corriendo, con cuatro kilos de escopeta al hombro, así pasó que ni fiesta ni leches, a la camita nada más comer. Por lo que me han contado, nada más comer, tras el café y la copa, los Fantasías fueron al local de los jóvenes (que digo yo que ya se pueden ir buscando otro nombre), invitados por estos. Allí estuvieron echando unos cantes, unos cubatas, unos bailes... la cosa se alargó para algunos hasta bien entrada la madrugada, habiendo incluso carreras de sillas. El que me lo ha contado fue de los últimos en irse. Churro no puedo poner fotos porque no tengo, si me pasáis las cuelgo.

Año nuevo monterías nuevas, o algo así se dice, ¿no? Algunos ya han estado este fin de semana, pero lo bueno comienza el próximo sábado. Casi un mes después de inflarme a ver guarros en la umbría cazamos la segunda de Pendolillas. Las expectativas son las más altas de todos los tiempos para esta mancha, aquello está que parece que ha pasado un tractor entre las jaras, a lo mejor son topillos, quién sabe... Otra vez me toca ser postor, esta vez pongo la armada de Gualija, la última vez que estuve por allí maté un venao, veremos... Después dos en Navalvillar y poco más, a esperar a los corzos y las ESPERAS. Aunque hace mucho frío es buen momento para ir viendo por dónde se mueven los corzos, no sé por qué pero en esta época es cuando más se dejan ver.

Sip Fran, aún estoy padeciendo la resaca de estas fechas, tanta cena, tanta fiesta, tanto regalo, tanto estrés... En fin, que para la semana que viene me pondré las pilas y escribiré algo más.

Mirad esta noticia. Esto pasa en Castilla y León, en Extremadura veremos como dentro de poco desciende la población del cervuno como sigan concediendo descastes y descastes y más descastes. Por poner un ejemplo, en la Nava ¿cuántas ciervas se matan en una temporada? Haciendo una media de 15-20 por cada una de las cuatro monterías, más cuatro descastes donde se matarán entre 30 y 40, calculad. Más de doscientas ciervas cada año, a mí me parece una exageración.

Nuev@ ha vuelto a escribir pero no ha dejado pistas, tan solo que estuvo en la fiesta de las perdices. No caigo, eh! es que no caigo.